Deslizó suavemente su dedo indice por el filo de la copa. Las copas de vino con forma de globo, transparentes y lisas eran la mejor elección. La configuración perfecta que permitía liberar todo el aroma, dejando respirar al vino para alcanzar un bouquet completo y conseguir el mejor sabor en su paladar. Algo complementamente extraordionario y perfecto. Con extrema delicadeza sujetó la copa y se la llevó a los labios... ese sabor despertó muchos recuerdos. Haiko estaba a su lado, su fiel compañero. Cuarenta y cuatro kilos y su tamaño más de una vez habían resultado un inconveniente pero, sin embargo, él siempre la complacía, con sólo mirarla le daba vida. Acarició ligeramente su lomo y con sus manos acercó su cara a la suya: "Haiko, cuánto te quiero. ¿Tú lo sabes?. Eres parte de mi vida, algo hermoso... Yo sólo espero que seas feliz a mi lado..." Y, Haiko, le lamió el rostro cariñosamente porque ambos se comprendían, ese vínculo excepcional e insólito que los unía... Qui...
Hola Sotriva!!
ResponderEliminarPreciosa y acertada reflexión. Soy de la misma opinión.
La Naturaleza, el Universo, la Esencia que habita en uno, todo cambia a cada instante.
Me alegro de volver a saber de ti.
Un abrazo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarHola Mila!!
ResponderEliminarMe alegra mucho leerte! Quiero ir dejando las entradas de mi blog en la red, ire poco a poco (no controlo ese hábitat, no es el mío, jejeej..).
Siempre te leo me gustan tus ideas y pensamientos.
Un beso enorme
Gracias.
ResponderEliminarFeliz resto de semana, Sotriva
Un beso enorme.
A ti, Mila.
EliminarFeliz resto de semana también y magnífico fin de semana!!!!
Besitos!